viernes, 7 de mayo de 2010

No es lo mismo pero es igual? Mis 10 covers favoritos

Es claro para mí que una nueva versión nunca es igual que la original, siempre hay un efecto borgiano "Pierre Menard" en cada nueva creación. El artefacto cultural sea canción, película o, en general, obra artística, siempre será recepcionado con nuevos ojos. Pero hay algo más. Creo que un buen cover no debe ser pura imitación. Debe tomar el original como fuente de inspiración para llevarlo hacia expresiones insospechadas. Es en vano entonces la comparación de la nueva creación y la antigua en términos de cuánto se asemejan, o si una es fiel o no la otra. La comparación sería, en todo caso, en la calidad de ambas performances, el feeling, la originalidad. Aquí mi lista personal (de canciones en inglés).

10. "Stand by me" por Ben E. King.
 Aunque esta es una canción "popular" interpretada por muchos artistas, la pegajosa versión de Ben E. King es considerada como la original.



"Stand by me" por John Lennon

Una versión impecable, Lennon hace suya la canción y la convierte en uno de sus clásicos.



9. "Superstar" por Carpenters.

Canción hermosa, melódica y suave.



"Superstar" por Sonic Youth.

Sonic Youth inyecta 90s a la clásica balada, en vez tratar de imitar la voz diáfana de la versión original, prefieren cantarla con oscuridad y misterio.



8. "I was walking with a ghost" por Tegan and Sara.

Una canción dulce y liviana, casi adolescente.



"I was walking with a ghost" por White Stripes.

Los White Stripes han hecho los mejores covers en los últimos tiempos (I think I smell a rat, Jolene...), elegí la que más me gusta, convierten este frágil tema en un ejemplo poderoso de buen rock.



7. "Sweet dreams" por Eurythmics.

Quién no ha escuchado esta canción en las radios o en alguna de las películas de Pesadilla en Elm Street? Muy ochentera, muy digerible, pero con unos momentos interesantes para mi gusto.



"Sweet dreams" por Marilyn Manson.

Pero la canción parecía haber sido hecha para que la cantara Marilyn Manson. Mr. Manson ha hecho buenas versiones (por ejemplo, "Personal Jesus" de Depeche Mode o "Alabamo song" de Doors), pero Sweet Dreams es la mejor de su repertorio.



6. "Billie Jean" por Michael Jackson.

Simplemente un clásico del buen pop.



"Billie Jean" por Chris Cornell

Gracias a Ady descubrí esta versión y sencillamente me encantó. Billie Jean con más sentimiento que nunca.



5. "Havana affair" por Ramones.

Toda la agresividad, velocidad y simpleza punk de los Ramones, en otra típica canción característica de un estilo para muchos primitivo.



"Havana affair" por Red Hot Chili Peppers.

Pero los RHCP le inyectan su propio ritmo a la canción con su delicioso estilo funk.



4. "The man who sold the world" por David Bowie.

Esta canción sabe a Bowie completamente, sabe lejana, androgina, extraña.



"The man who sold the world" por Nirvana.

Pero Kurt le da una fuerza que nunca tuvo, la canción se convierte en pura melancolia noventera.



3. "Dancing days" por Led Zeppelin.

Una canción típica de Zeppelin, con contundentes riff distorsionados.



"Dancing Days" por Stone Temple Pilots.

STP le baja las revoluciones y la hace sencillamente fenomenal. Se convierte en una canción sensual, íntima, relajante. La voz de Scott Weiland es simplemente perfecta.




2. "Summertime" por Janis Joplin

Esta canción no pertence a la Janis (es una canción popular anónima), pero sin duda ella la inmortalizó. Nunca se ha cantado Summertime con tanto corazón.



"Summertime" por Sublime.

Adoro esta versión de "Summertime", de blues a reggae, mucho más ligera y deliciosa. Sublime dejó muy buenas canciones, y esta es una de las mejores.



1. "With A Little Help From My Friends" por The Beatles.

Además de verdaderas joyas, el Sargent Peppers cuenta con esta suave canción, de las más ligeras y sencillas.



"With A Little Help From My Friends" por Joe Coeker.

Pero Coeker la transforma totalmente, la hace a su medida y la convierte en un verdadero himno de su generación. Con su versión el feeling y la fuerza llegan a su máxima expresión. Para mí, el mejor cover de todos los tiempos.

sábado, 27 de febrero de 2010

Oscars 2010: Las nominadas a mejor película

Aquí unos brevísimos comentarios de las 10 nominadas a mejor película en los premios Oscar; de la peor a la mejor, desde mi extremadamente subjetivo punto de vista.

Por cierto, no se trata en absoluto de "predicciones", sólo son opiniones generales sobre cada película.

10. Avatar

La peor película de la lista. Las razones en mi comentario:
http://diariodelossilencios.blogspot.com/2010/01/la-paradoja-de-avatar.html

9. The Blind Side



La reivindicación del sueño americano, la familia rica y caritativa de postal, los “sublimes” valores cristianos… esta película tiene todos los elementos necesarios para ser detestada. Junto con “Avatar”, es de las más flojas de las nominadas. Y no sé que tanto han celebrado a Sandra Bullock. El papel de mujer dominante y decidida (y a la vez madre ejemplar, esposa cariñosa, mujer llena de valores positivos, etc.) no parece ser nada extraordinario. Y por otro lado, si bien por momentos causa cierta ternura los gestos paquidérmicos de “Big Mike”, fácilmente llega al hastío luego de la primera media hora, donde el gigante parsimonioso va recibiendo de la caridad de la familia buena absolutamente todo.

8. An Education



“An education” nunca te llega a atrapar completamente, aunque Molina se esfuerce y la hermosa Jenny (que con unos años menos sería una perfecta nínfula de Nabokov) se luzca. No conmueve, no amarga, no hiere, no alegra. El gran problema es que es bastante insípida.

7. Precious



En “Precious” resalta la vida salvaje de los barrios marginales norteamericanos, las escenas crudas y las lisuras a diestra y siniestra. Pero eso no está mal. La cara fea del país del norte aparece con naturalidad y solvencia, y la guerra entre la odiosa madre y la ingenua y pobre hija es llevada muy bien. El problema para mí es que al final nada de lo que se agregue para hacer más dramática la historia (como el descubrimiento de la violación sistemática) va a quitar la sensación de que estamos ante una versión callejera, grotesca y subterránea de Cenicienta, con la bruja, el hada y la buena, que, sin embargo, espera aún a su príncipe negro.

6. Up



“Up” no se trata sólo de una animación de aventuras, es mucho más que eso. Nos envuelve con su atmósfera nostálgica y melancólica que va a paso lento como el anciano, pero que sabe quebrarse y explotar con todo el ímpetu del niño. “Up” es un homenaje a los deseos escondidos que siempre guardamos y que nunca cumplimos, a las deudas de amor, a la hidalguía de dejarlo todo. Esta es junto con “Antz” mi película animada favorita y si no fuera por lo extraño que es comparar animación con actores de carne y hueso quizá sería la más importante de esta lista.

5. Bastardos sin Gloria



“Tarantino reciclado”, “insensata deformación histórica”, “lugares comunes”, “un video juego hecho película”. Todas estas críticas y más podrían hacerse a “Bastardos sin gloria”. Sin embargo, nadie le puede quitar al señor Tarantino su maestría para contar historias y crear diálogos, su genialidad para hacer escenas memorables y construir personajes, ni su sagacidad para tomar todos los riesgos posibles. Todas estas virtudes están en “Bastardos sin Gloria”, una película que te atrapa y no te suelta hasta que alguien por ahí termina ametrallando a Adolfo Hitler. En ese momento te pones a pensar, ¿no es demasiado juego? Es como si se hubiese hecho una película a partir de mis pensamientos levísimos a mitad de la clase de historia cuando tenía 12 años.

No obstante, creo que es una buena película y a pesar de todo disfruté mucho cuando la vi… pero no puedo dejar de preguntarme ¿La próxima aventura de Tarantino podrá volver a convencerme si sigue por el mismo camino?

4. Up in the Air



La insoportable levedad de George Clonney, así también podría llamarse esta gran película, parafraseando a Kundera. Y es que además de que el rol principal es perfecto para el reconocido actor, la dicotomía kunderiana peso/levedad está presente en toda la película. La aprendiz de “experto en despidos” con toda su carga emocional (y fragilidad), es opuesta al despreocupado y libre George que finalmente es contagiado un poco de la necesidad de sentir la tierra y no vivir en las nubes. Y es que también aquí pueden jugar un gran rol las metáforas, la levedad se conjuga muy bien con las alturas, los eternos viajes, el desprecio por el hogar de sala y tv. La toma de consciencia de la soledad, la deshumanización, la odiosa máquina capitalista y la tecnología usada a su servicio, todo ello es mostrado excelentemente entre risas y decepciones, sin atiborrarnos de fuegos artificiales ni empacharnos de sentimientos. Todo un logro para esta película.

3. A Serious Man



El laberinto a la vuelta de la esquina, ese es el mundo que los Coen nos presentan de manera magistral en sus películas. “A serious man” es otra pieza genial de esa compleja dimensión ignorada de la vida cotidiana. El “hombre serio”, ciudadano ejemplar, padre y esposo feliz; el hombre racional que es exaltado en la vieja fábula judía del comienzo de la película, son los paradigmas que añora el triste y perturbado Larry. Las deudas, la desatención de sus hijos y su esposa, los problemas en el trabajo, el lastre de su hermano, todo ello es un remolino que hace imposible cualquier pretensión de “seriedad” o “racionalidad”. Dos cosas más, Adam Arkin está fenomenal y el final no pude ser más Coen. Es una película deliciosa para sus seguidores.

2. The Hurt Locker


Irak y todos sus demonios. Una película tan buena como esta tenía que hacernos volver los ojos a esa invasión desgraciada, y lo hace de manera – cinematográficamente hablando- impecable.
La tensión es el motor de esta película, pero no una tensión fácil y ruidosa, es una tensión constante que avanza paso a paso y que embelesa y repugna al mismo tiempo. Ya sabemos que las guerras son absurdas y todo eso, pero “The Hurt Locker” con la cámara a ras del suelo te hace sentir más que nunca esa sensación. La “guerra” no es mostrada como una fiesta de luces y colores, de lágrimas y alegrías, es mostrada con toda la crudeza de un documental sincero y directo, y con la maestría de una novela compacta. “La guerra es una droga”, esa frase se personaliza en William James quien termina siendo la síntesis de la absoluta sin razón.

1. District 9



“District 9” es una película valiente, audaz y extraordinaria. Es el apartheid en su expresión más descarnada, la exclusión que Giorgio Agamben observa como rasgo de la modernidad en toda su expresión. Y es que los otros no tienen porqué ser bonitos. No tiene porque ser corpulentos y ceremoniosos (y azules) en su lógica distinta. Lo desconocido, lo ajeno puede causarnos humana e inconsciente repugnancia. El problema es si aprendemos a salir de ese estado de estupidez y decadencia; y la película es un espejismo bizarro de esa decadencia constante. El hombre o el bicho instrumentalizado, los medios hambrientos de estupidez, el egoísmo utilitario, la fuerza bruta.

Podría criticarse la incoherencia de empezar el film al estilo documental y luego ir dejando abruptamente este estilo para pasar a un enfoque tradicional de la acción. Podría criticarse el abuso de sarcasmo y el humor fácil de algunas escenas. Pero todo eso es minúsculo en comparación con las virtudes de esta película excepcional.

Veo “District 9” y pienso un poco en “Avatar”. En el fondo ambas películas tratan lo mismo: la exclusión. Sin embargo, una es inteligente y audaz, la otra es pomposa y sosa; una es profunda y valiente, la otra superflua y facilista. Luego de ver “District 9”, “Avatar” se empequeñece tanto que hasta deviene en imperceptible.

martes, 2 de febrero de 2010

Genial realismo mágico: "La teta asustada"

No es chauvinismo. “La teta asustada” es una película sobresaliente, impregnada de lirismo y originalidad. En esta segunda obra de Claudia Llosa, se observa todo su oficio y su delicioso estilo personal: imágenes minimalistas, cámara lenta y firme, misticismo y melodía.

Desde el comienzo se observa ya las agallas de la directora. Nos regala varios segundos de pantalla totalmente oscura mientras solo podemos escuchar un triste canto que narra la más cruda miseria. La madre de fausta a punto de morir, canta su tragedia, y ella, a su vez, la consuela cantando. La madre que fue violada, mediante su leche materna contagió a Fausta una enfermedad popular llamada “La teta asustada”. Por ello, el carácter de la muchacha es desconfiado, tímido, siempre defendiéndose de posibles agresores, más aún, para nunca sufrir una violación se inserta una papa en la vagina pues dice que “solo el asco contiene a los asquerosos”. La historia entonces parte de estas premisas para mostrar la pequeña odisea de Fausta: una muchacha provinciana que nunca ha salido sola a la calle debe conseguir dinero para poder enterrar a su madre en su tierra. Todo ello se muestra en un lugar X de Lima, que podría ser cualquier distrito populoso de nuestra capital.




Así, la cámara muestra esta odisea con gran sobriedad y dedicación, como queriendo sacar el misticismo de cada escena. Y es que la directora se empecina por mostrarnos sin tapujos la vida en la Lima popular en la cual las costumbres provincianas y la cultura sub urbana crean todo un sistema; esa Lima ignorada y marginada por muchos, donde la religión, la comida, la música, el lenguaje, todo se vuelve auténtico y compacto.

La directora se toma su tiempo y nos muestra su obra limpia, sin la corrupción de aquellos que quieren llenar los ojos y la mente del espectador con sobresaltos. Así, a fuerza de mostrarnos los pequeños detalles (desde una paloma moribunda y un plato de causa hasta lo más profundo de los ojos de Fausta) nos devela una inmensa y extraña belleza que habitualmente ignoramos. Pero la belleza de las imágenes guarda también sentimientos oscuros: la impotencia, la nostalgia, la soledad, todo es visto y sentido a través de Fausta, el fetiche de la cámara.

Y es que si la directora ausculta cada pedazo de realidad de manera casi subliminal, cada vez que muestra a Fausta cantando y sufriendo sus demonios imaginarios, se rinde a sus pies. Su rostro, sus ojos, su canto es una verdad ecuménica, una síntesis de sentimientos apunto de estallar. La actriz Magaly Solier es una intérprete innata y se merece todos los elogios.


En “La teta asustada” el cine de autor de Llosa se consolida. Su visión personalísima es presentada sin temor, con fuerza y originalidad. A diferencia de "Madeinusa", su genial opera prima, donde resaltan los sentimientos atávicos (humanos, demasiado humanos) y la visión en demasía oscura de un pueblo, en esta película, sin conceder nada a nadie, se prefiere una visión más optimista y esperanzadora.

No hay denuncias concretas, las violaciones y muertes fueron producto de “la guerra interna”, y punto. Fausta es hija de esa guerra y sus temores y sus resentimientos son hijos de esta guerra. Un discurso- en este caso cinematográfico- podría utilizarse de diversas maneras, los que quieren pueden reivindicar a los muertos y utilizar el film como un himno contra la violencia. Sin embargo, la película es más, mucho más que eso. Es una película con todas las virtudes imaginables: estéticamente hermosa, diálogos acertados, música precisa, límpida apreciación de nuestra sociedad, grandes actuaciones. Más allá del contenido político que se le pueda extraer, “La teta asustada” es una película notable desde cualquier punto de vista.

Y un aspecto que coadyuvó a ello es la forma en que Llosa retrata desde sus entrañas una realidad casi mágica, casi irreal, pero que es una verdad innegable, aunque le cueste a muchos. Las películas peruanas muchas veces, casi siempre mejor dicho, cuando deben observar la pobreza tratan a las personas y sus costumbres de manera vertical, como si fueran figuritas o seres extraños a caricaturizar. Para mí, Llosa ha logrado mostrarnos ello de manera un poco más horizontal: al ver la película casi sentimos la realidad en nuestras manos, los aromas, las canciones. Aunque sabemos que se trata de una ficción, que el lugar mostrado es imaginario y es inverosímil encontrar una residencia en medio de un mercado, la película logra brindarnos mucha cercanía, la visión de la directora nos crea un puente hacia nosotros mismos. Han dicho algunos que con esta película se ha ofendido a los pobres al mostrar con mucha crudeza sus costumbres. Nada más errado. La cámara se siente a ras del suelo y solo evoca realidad, casi mística, pero realidad al fin y al cabo.

Los premios que ha ganado o que ganará no harán más o menos a esta película. Así pasa con las verdaderas obras de arte (Roger Merino Acuña).



 

Título: La teta asustada.
Dirección: Claudia Llosa.
País: España/Perú.
Año: 2008.
Duración: 94 min.
Género: Drama.
Reparto: Magaly Solier, Susi Sánchez, Efraín Solís, Marino Ballón, Antolín Prieto.
Guión: Claudia Llosa.
Productora: Oberon Cinematográfica S.A., Wanda Visión S.A., Vela Producciones.
Puntaje: 9/10

miércoles, 20 de enero de 2010

La paradoja de Avatar

Avatar es un producto empaquetado y adornado para ganar premios y gustar al público, tal como lo fue “El señor de los anillos” o la cursi “Titanic” en su momento. Más aún, es casi un instrumento financiero de un inversor a largo plazo que conoce muy bien su negocio, James Cameron.

Debido a la situación especial en la que me encuentro, no vi Avatar en 3D, ni si quiera en pantalla grande. Lo vi on-line y con una calidad bajísima. Mejor, porque dejaré de decir lo obvio, que los efectos visuales son espectaculares y todo eso. Me quiero enfocar entonces en la historia, la estructura narrativa, la construcción de personajes. En relación con la actuación…difícil analizarlas cuando casi todo lo hizo un ordenador.





Lo que más llama la atención es que más o menos a los 10 minutos ya sabemos cómo va a terminar la película. Que nuestro héroe Jake, que no tiene nada que perder, va a empezar a adaptarse y a amar la naturaleza y la sociedad Navi (¿así se escribe?); que los indígenas librarán una batalla valerosa por defender su tierra; que los humanos van a aprender una lección por su codicia. Pero, para peor, se recurre a explícitas situaciones que decoran mucho más e innecesariamente el pastel. El romance de nuestro héroe con la “hija del jefe” Navi, la redención de la oficial que decide repentinamente que no debe seguir las órdenes de su superior, y así por el estilo. Todo se vuelve pomposo y predecible en Avatar.

Claro, Cameron sabe muy bien cómo mantener la atención. La historia avanza de manera lineal con sobresaltos, persecuciones de fieras salvajes y retos que Jake sabe sobrellevar con fortaleza y actitud, y que lo termina convirtiendo en poco menos que un superhéroe.

Todos los personajes están increíblemente estereotipados. El militar no puede ser más bruto, el empresario más codicioso, la astronauta/antropóloga/bióloga no puede amar más a su objeto de estudio. Cada uno desde su acartonado rol va a ser testigo de la esperada transformación de Jake.




"Bastardos sin gloria" no es lo mejor de Tarantino, pero para mí de lejos es mejor película que Avatar y debió ganar en la última edición del Globo de Oro. Lástima que se prefiera la parafernalia espectacular y el carnaval de colores y sentimientos puros versus sentimientos malos (otra vez recuerdo esa película que detesto, “El señor de los anillos”).

Sin embargo, pese a todo, además de la innovación digital Avatar tiene algo muy valioso: su actualidad. Cuando veía Avatar pensaba en las corporaciones que explotan la selva peruana sin el menor respeto de sus habitantes. Pensaba en la huelga de la comunidad de Tapairihua contra la empresa minera Southern Perú, propietaria de un proyecto cuprífero ubicado en sus territorios comunales. Pensaba en los empresarios que ven como una carga a los nativos que quisieran evacuar o desaparecer porque viven sobre minerales preciosos. Pensaba en el poder político que hace no mucho prefirió una matanza en Bagua antes que escuchar los derechos de los indígenas. Avatar es una triste realidad latente adornada con efectos visuales para ganar millones, qué paradoja.



domingo, 27 de diciembre de 2009

Mi música en el cine

Esta no es una selección rigurosa ni mucho menos "académica", es más bien altamente subjetiva y basada en mis gustos personales. Se trata de canciones que disfruto mucho y que son "las canciones" de determinadas películas, o son el fondo musical de escenas memorables, o simplemente parte de un soundtrack. Espero les guste.


20. "Happy Together" (1997), película del genial Won Kar Wai, quizá la mejor película que trata una relación homosexual, tiene como canción principal la versión de "Happy together" de The Turtles. Simplemente me encanta.



19. En esta escena de "Full metal Jacket" (1987) de Stanley Kubrick se inserta una canción que saca totalmente de cuadro, pero que expresa excelentemente la locura y confusión de la guerra, se trata de "Surfin' Bird" de The Trashmen.



18. "Hable con ella" (2002) es una de mis películas favoritas de Pedro Almodovar, y cuenta con esta intervención de Caetano Veloso que es simplemente espectacular.



17. Una gran artista en una gran película: Börjk canta, baila, sufre y muere en "Dancer in the dark" (2000) de Lars von Trier. Brillante.



16. No fue sorpresa que "Kill Bill" (2003) de Quentin Tarantino tenga tantas buenas canciones... pero "Battle Without Honor or Humanity" de Tomoyasu Hotei en esta parte de la película me parece simplemente perfecta.



15. Quizá la mejor película bélica de la historia, "Apocalipsis Now" (1979) de Francis Ford Coppola. Aquí se muestra a la guerra más dantesca que nunca con "Ride of the Valkyries" de Richard Wagner.




14. "Godzilla" (1998) es un bodrio de película, pero "No shelter" de Rage Against the Machine es simplemente genial, la letra es una excelente crítica al imperialismo cultural (ataca incluso a la propia película: Godzilla pure motherfuckin' filler/
Get your eyes off the real killer...), lamentablemente no encontré el video oficial, pero la idea es clara, denunciar "the thin line between entertainment and war..."




13. La primera película de Tarantino "Reservoir dogs" (1992) cuenta con una escena increiblemente sádica acompañada de una canción increiblemente relajante "Stuck in the Middle" de Stealers Wheel.



12. Infaltable el Spaguetti Wester de Sergio Leone con una película que disfruté mucho: "El bueno, el malo y el feo" (1966), acompañada de la inmortal música de Ennio Morricone.



11. Otra película que es un bodrio "Batman forever" (1995) de Joel Schumacher (no le llega ni a los talones a las versiones hechas por Tim Burton y Christopher Nolan), pero que cuenta con un interesante soundtrack. Aquí una canción que me encantó: U2 con "Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me".



10. Otra vez el genial Won Kar Wai, maestro del barroquismo en el cine, siempre con la música precisa. La muerte del asesino en "Fallen angels" (1995) es acompañada con una suave canción de Massive Attack que esconde la furia y la resignación del pistolero.



9. Otra vez Stanley Kubrick con la imprescindible de la ciencia ficción "2001: Odisea en el espacio" (1968), y una escena clásica del cine con la melodía "Así habló Zarathustra" de Strauss (que por cierto, tomó el nombre del libro de Nietzsche).




8. Película clave de los 90s, "Pulp Fiction" (1994) de Tarantino. La canción que queda grabada en nuestra mente después de ver la película es esta melodía característica del surf rock: "Misirlou" con el performance de Dick Dale & His Del-Tones.




7. La sonata claro de luna de Beethoven en la gran película "El hombre que nunca estuvo" (2001) de los hermanos Coen. Las escenas son lienzos en movimiento, la canción fenomenal.



6. Me fascina cuando "Shape of my heart" de Sting suena al final de "El profesional" (1994) de Luc Besson, pelicula que inmortalizará a Jean Reno y a Natalie Portman.



5. "The house of the rising sun" de The Animals suena mejor cuando acompaña a los ganster de "Casino" (1995) de Martin Scorsese. Una de mis películas favoritas del director neoyorquino y una de mis canciones favoritas de los 60s.



4. Cuando uno está lejos de casa jugando con el destino, "Into the wild" (2007) de Sean Penn, es una película que te llena de valor. Eddie Better genial con todas las canciones pero especialmente con esta preciosa "Long Nights".



3. Adoro "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos" (2004) de Michel Gondry, una de mis películas de amor favoritas. Y esta canción "Everybody’s Gotta To Learn Sometime" en versión del genial Beck es sencillamente espectacular.



2. De nuevo Won Kar Wai y una de las películas más hermosas que he visto "In the mood for love" (2000). Todas las canciones de la película podrían ser parte de esta lista (conmovedoras son las escenas con las canciones de Nat king Cole), pero elegí la más sublime: "Yumeji's Theme" de Shigeru Umebayashi:



1.Finalmente, la joya de The Doors: "The End", un réquiem hecho rock por el poeta Jim Morrison y el inicio de "Apocalipsis Now" (1979). Mejor canción para una película bélica no hay, ni tantos sentimientos condensados en unos minutos. Para mi la mejor.


viernes, 23 de octubre de 2009

Radical humor negro: “Quémese después de leerse” de los hermanos Coen


Esta es una película en extremo sarcástica, cínica e irónica: los hermanos Cohen en toda su expresión. De argumento enrevesado, situaciones extremas, diálogos inteligentes y mordaces, hay una fuerza capital que guía el film en un laberinto de conjeturas: el absurdo.

Se trata pues de una película kafkiana, donde lo sin sentido toma un papel fundamental y lleva a trágicas consecuencias. Osborne Cox (John Malkovich), empleado del servicio de inteligencia, renuncia por no querer aceptar el cambio de puesto, entonces decide dedicarse a escribir sus memorias mientras su esposa (Tilda Swinton) lo detesta y piensa en la manera de divorciarse y vivir con Harry Pfarrer (George Clooney). El señor Cox olvida sus memorias en el gimnasio, las que llegan finalmente a las manos de la vacía y marchita Linda Litzke (Frances McDormand) y el superficial y hueco Chad Feldheimer (Brad Pitt). Linda necesita dinero para hacerse sus cirugías estéticas, así que junto con Chad intentan chantajear al señor Cox pensando que lo que encontraron era importante información confidencial.

Así, el argumento avanza como una enredadera de historias. El que engaña no sabe que en verdad es engañado, el que persigue no sabe que está siendo perseguido, los extorsionadores son extorsionados y la víctima termina siendo victimario. La película muestra la odisea que puede vivir cualquier persona ordinaria en su mundillo de trabajo, matrimonio, gimnasio, fiestas sociales y relaciones extramatrimoniales.


Hechos absurdos que llevan a situaciones absurdas que al final desencadenan consecuencias funestas. Ese es el hilo conductor del film y que me recuerda en gran medida a la genial “Fargo”.
Las actuaciones son en su mayoría formidables. Brad Pitt hace el papel de tonto de manera genial, con dotes histriónicas para muchos desconocidas. Malkovich, como siempre solvente y Clooney haciendo el papel que mejor sabe, el de galán retro. Pero, sin duda, la mejor actuación de la película es la de Frances McDormand, con una inocencia y oquedad que nos causa lástima pero también, sádica y maliciosa gracia.


Ojo, que esta no es una película convencional, como no lo son normalmente las películas de los Coen. Los que quieren ver una comedia con gags sucesivos o quienes quieren ver un drama con un nudo tenso y un desenlace diáfano terminarán de ver el film con un signo de interrogación en la cabeza y preguntándose ¿De qué se a tratado todo esto? Justamente ese es el mayor valor del film, mostrarnos como situaciones tan absurdas (que pueden ser muy reales) son a la vez trascendentales; como muchas veces después de correr tanto nos damos cuenta que nada tiene sentido. Por eso, al final buscarle a la historia razones y objetivos no sirve de nada. No busquen respuestas en los Coen, no las encontrarán.


TITULO ORIGINAL: Burn After Reading
AÑO : 2008
DURACIÓN : 96 min.
PAÍS : Estados Unidos
DIRECTOR : Ethan Coen, Joel Coen
GUIÓN : Ethan Coen, Joel Coen (Novela: Stansfield Turner)
REPARTO : George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich, Tilda Swinton,
Brad Pitt
MÚSICA : Carter Burwell
FOTOGRAFÍA : Emmanuel Lubezki

sábado, 3 de octubre de 2009

Historias de amor y desamor: My blueberry nights

No creo exagerar si digo que las películas de Wong Kar-wai son poéticas. El director honkonés es un maestro de los colores, los sonidos y las metáforas, juega con cada uno de estos lenguajes para abordar el tema más complejo y difícil: el amor, pero no como sentimiento manido y cursi, sino como la base de lo “romántico” en el verdadero (y reivindicado) sentido de la palabra. Por ello, los amores que nos muestra Wong Kar-wai son amores inconclusos, autodestructivos, agonizantes, tenues, pero a la vez son amores ilusión, fundamento y fin. Son el comienzo y el final de cada historia.
El estilo y temática del autor están selladas en cada una de sus obras, como en la agresiva “Fallen Angels”(1995) o la imprescindible “Chungking Express”(1994), en la primera se muestra el desamor de una pareja de criminales y sus consecuencias; en la segunda se muestra el amor reconstruido a partir de historias de soledad y abandono. Imposible dejar de nombrar la premiada “Happy Together” (1997), que desarrolla la ruptura infinita de dos amantes homosexuales. Sin embargo, la cumbre del director chino para muchos es “In the Mood for Love” (2000) verdadera obra maestra de imágenes y evocaciones, historia de un amor imposible que se resume en la frase sabiniana: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió”; esta historia de desamor tuvo una continuación sofisticada en “2046” (2004).





“My Blueberry Nights”, constituye la primera película del director honkonés a la americana. Traducida en nuestra cartelera con el cursilesco nombre de “Buscando un amor” (que evoca más bien esas comedias románticas gringas que se estrenan indiscriminadamente) a primera impresión resalta por los actores con los que cuenta: una debutante Norah Jones (Elizabeth), Jude law (Jeremy), Natalie Portman (Leslie), David Strathairn (Arnie) y Rachel Weisz (Sue Lynne).

Elizabeth llega a un café con el corazón roto, conoce a Jeremy y luego de mantener una fugaz conversación le deja las llaves de su apartamento al que no pienso regresar más. Se establece así una relación/conexión espontánea entre ellos, que se materializa en largas conversaciones nocturnas. Sin embargo, Elizabeth decide marcharse, en realidad huir, como una necesidad de oxigenar el corazón y olvidar. En el viaje encuentra personajes entrañables como el policía alcohólico Arnie y su desdichada existencia desde que su mujer la abandonó; también conoce a la apostadora Leslie que le trata de enseñar sin mucho éxito a no confiar. Ella está ahí en una búsqueda que tiene comienzo pero no final, escribe a la distancia a Jeremy, como su lejano cómplice, y viaja externa e internamente explorando los caminos de la soledad.


Las películas de Wong Kar-wai no solo deben verse, necesitan ser admiradas. El detalle de los colores, la música, las frases hacen un lienzo que se muestra en cada segundo. El director quiere mostrar la belleza de lo cotidiano a fuerza de llenarlo de color y acompañar la escena con una canción perfecta. La imagen de los labios de Elizabeth salpicados con pastel de arándanos es un claro ejemplo de ello. Sin embargo, en esta ocasión si bien el film tiene una textura vistosa y la música es acertada, esta última no tiene la trascendencia de otras de sus películas. No lo mencioné, pero pareciera que en sus films el director chino esculpiera la música para cada escena, haciéndola memorable. En sus películas podemos escuchar desde sensuales tangos, hasta a los Beach Boys o Nat King Cole, cada melodía en simetría perfecta con las imágenes. En esta ocasión destacan, como no puede ser de otro modo, el rhythm and blues, el soul y el jazz.

“My blueberry nigths” tiene sin duda el sello del director, pero a diferencia de sus otros films aquí no toma riesgos, no es un Wong Kar-wai barroco y sensual, como solo él puede serlo; tampoco es exuberante y extraordinariamente insolente. Es posible que la industria haya parametrado un poco el director, no obstante, los méritos del film son innegables, y para algunos seguidores de este maestro del cine contemporáneo (entre los que me considero) hay un agradable sabor en ver su obra en otras fronteras, y es que antes que entender ello como una paralización o una traición, puede apreciarse como parte de una constante innovación.



Las metáforas también juegan un papel crucial en el film: las llaves de las que no queremos deshacernos como símbolo de una siempre latente posibilidad, o la distancia como una necesidad para olvidar y a la vez una forma de acercarse más a alguien. A Elizabeth le bastaba con cruzar la pista para llegar desde su apartamento hasta el café de Jeremy, sin embargo, era necesario previamente darse un largo viaje físico e interior para poder cruzar finalmente al otro lado. Que esta película sea el puente para cruzar al universo del genial Wong Kar-wai.


Dirección: Wong Kar-Wai.
País: China/Francia.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Drama.
Interpretación: Norah Jones (Elizabeth), Jude Law (Jeremy), David Strathairn (Arnie), Rachel Weisz (Sue Lynne), Natalie Portman (Leslie), Chan Marshall (Katjia).
Guión: Wong Kar-Wai y Lawrence Block; basado en un argumento de Wong Kar-Wai.
Producción: Jacky Pang Yee Wah.
Música: Ry Cooder. Fotografía: Darius Khondji.